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INTA Bella Vista destaca los 20 años de Pro-Huerta PDF Imprimir Correo
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Sociales | Martes, 03 de Agosto de 2010 20:03

Un plan que hace 20 años contribuye a la equidad social Este proyecto -que se enmarca dentro del Plan Nacional de Seguridad Nacional del Ministerio de Desarrollo Social y es implementado por el INTA- cumple hoy, 3 de agosto, 20 años. 

 

 

Asiste a 3,5 millones de personas, a 630 mil huertas familiares y 148 mil granjas en todo el país. Carlos Casamiquela -presidente del INTA- destacó que “el Pro-Huerta es uno de los proyectos que más se arraigó en la sociedad. Ya con 20 años es un modelo y un ejemplo de cómo se puede ofrecer capacidad para abastecer y ayudar a otros sectores mas desprotegidos de la sociedad y no tradicionalmente vinculados con el INTA”.

Por su parte, Roberto Citadini -coordinador nacional por INTA de Pro-Huerta- recuerda aún con emoción las palabras de uno de los actuales participantes del programa: “Vivía cartoneando y ahora vivo de lo que cosecho en mi huerta”. Hoy ya hace 20 años que este plan contribuye a la equidad social mediante la enseñanza de trabajar la tierra con las manos y ver crecer el fruto transformado en sustento diario.

 El objetivo del programa es promover una dieta diversificada y equilibrada mediante la autoproducción en pequeña escala de alimentos frescos por parte de sus destinatarios. Estos reciben la asistencia técnica del INTA en forma permanente y comprometida. 


Cittadini explicó que “el Pro-Huerta llega a lugares en los que no existe institución alguna, reconstruyendo el tejido social de las comunidades y fortaleciendo las redes y organizaciones existentes en el territorio”.

Como resultado de las acciones realizadas, cerca de 3,5 millones de personas de 3.600 localidades, barrios y parajes de todo el país producen sus propias hortalizas, frutas, carne y huevos.

Así, el programa “se convierte en una herramienta que va más allá de garantizar la seguridad y soberanía alimentaria de esas poblaciones”, completó.

Por esto es que se desarrollan tecnologías apropiadas y experimentación adaptativa aplicadas a la pequeña producción orgánica: herramientas e implementos con material reciclado, ensayos de comportamiento de distintas especies hortícolas con prácticas orgánicas, diseños de cercos, macrotúneles e invernáculos y compostaje.

Esta experiencia aporta a la reflexión y resignificación de la problemática del acceso a la alimentación, los modos dominantes de producción, distribución y consumo de los alimentos, el debate sobre el desarrollo territorial y el rol de la agricultura familiar.