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Al cumplirse los 200 años de la histórica revolución de mayo de 1810, la iglesia argentina se unió bajo el lema “¡Con María, construyamos una patria para todos!” en una jornada especial. El sábado 8 de mayo en todos los rincones de nuestro país se rezó por la Argentina y se realizó el gesto de prender una vela que simbolizará vida y esperanza.
La comunidad católica de Riachuelo se sumó a la jornada nacional de oración y fue así que se congregó a las 15 hs en la Plaza Nueva Valencia primero y luego a las 17 hs en el Santuario de San Cayetano donde rezaron por la Patria. Ambas celebraciones estuvieron presididas por el Padre Raúl Alcorta.
La convocatoria se inició en el centro de la Plaza Nueva Valencia, donde el padre Alcorta invitó a los presentes a entonar el Himno Nacional Argentino; luego se rezó un Padre Nuestro, el Ave María y la Oración por la Patria y se encendieron velas, como signo de invocación a Dios para que ilumine a nuestra Nación y a sus gobernantes.
Asimismo, cabe destacar la presencia del Sr. Martin Jetter, intendente de Riachuelo; del Dr. Rolando Revollar Ochatoma, director del Centro de Salud ‘Vida en Libertad’; del comisario de Riachuelo; de la concejal Mirta Morales y de la comunidad de Riachuelo que se sumó a esta importante iniciativa de rezar por nuestra Argentina.
Origen del Rezo por la Patria La invitación a nivel nacional fue realizada por el DEPLAI (Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina), quienes convocaron para celebrar el Bicentenario de la Patria el 8 de mayo, día de Nuestra Señora de Lujan –Patrona de nuestro país- en todo el país. La celebración se realizó a la misma hora en lugares específicos: en la Basílica de Itatí, en Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, Nuestra Señora de Guadalupe de Santa Fe, Nuestra Señora del Valle de Catamarca; en las Catedrales de Salta, Jujuy, La Rioja y San Juan; en el Monumento de la Bandera en Rosario, en el Monumento a San Martín en Neuquén y en Bariloche. Pero se invitó también a cada comunidad parroquial, a cada institución, a cada familia, a sumarse al gesto y a la oración.
Documento Nuestros obispos, en el Documento Hacia un Bicentenario…, nos ayudan a reflexionar como discípulos misioneros de Jesucristo: “la misión del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinación universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes y todos los pueblos…” Es bueno resaltar que los destinatarios somos todos los argentinos, asumiendo responsabilidades y tareas en conjunto, con las correspondientes funciones que competen a cada uno. Sin embargo, está dirigido directamente a los laicos, que por vocación debemos estar presentes en la vida pública, “en la formación de los consensos necesarios tienen que iluminar con la luz del Evangelio todos los ámbitos de la vida social y construir una ciudad temporal de acuerdo con el proyecto de Dios” (cf. DA 501 y 505). Queremos aportar nuestra visión cristiana y compromiso a la construcción de una Nación más justa y más fraterna. El Bicentenario es un tiempo de gracia para nuestro pueblo. La gracia de Dios nos hace más justos, nos reconcilia, y nos fortalece para caminar juntos hacia un nuevo proyecto de país, como reza un apartado del documento. No es la meta final que aspiramos los cristianos, pero es una etapa indispensable a la que debemos comprometer todos nuestros esfuerzos, porque “no podemos ser peregrinos al cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena” (Navega Mar Adentro, 74). Debemos ser los constructores de ese “país nuevo que todavía no acaba de tomar forma”. Por ello estamos llamados a aprovechar este tiempo de gracia del Bicentenario, a rescatar los valores de nuestros antepasados que tienen su origen en Dios y son fundamentos sólidos y verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación, que haga posible un justo y solidario desarrollo de la Argentina. Estamos llamados a Amar y comprometernos por la Patria como verdaderos ciudadanos, acentuando los valores de: Verdad/veracidad, Unidad y Solidaridad, y llamar a todos nuestros hermanos ciudadanos a hacer arder la llama de la Esperanza: es posible una Patria mejor, más justa, fraterna y solidaria. Depende de nosotros, que sepamos descubrir los caminos de Dios para la Patria. Mostremos también la esperanza y compromiso de los argentinos, de volver a “liberar a nuestra Patria” de la mentira, la injusticia y el egoísmo, desde la búsqueda de la unión de esfuerzos y voluntades pacíficas y apasionadas por la “Familia Argentina”, trabajando juntos por la CONSTRUCCION DE UNA PATRIA PARA TODOS, con MARIA Madre y Reina. Poniéndola a Ella como Maestra, Modelo, Guía y Madre de nuestras acciones. Que en esta gran FAMILIA, no falte nadie, por ello María, como Madre nos reúne y educa para la unidad y el diálogo. Y poniendo todo en sus manos y a sus pies, que como Reina manifieste la Gloria y Victoria de Su Hijo, del Amor y todo lo que ello implica.
Vela y Pacto del Bicentenario En todo el país a las 15 del día sábado 8 de mayo, los cristianos encendieron una vela, momento en el que se pidió a todos a rezar un Padrenuestro, un Ave María y la Oración por la Patria. Asimismo, se invitó a firmar un “Pacto del Bicentenario”, que es un compromiso basado en hechos cotidianos: 1. Hablar bien de la Patria, procurando conocer los valores que inspiraron a nuestros próceres y participando activamente en las acciones que promuevan el bien común de todos los ciudadanos. 2. Honrar la bandera, festejar las fechas patrias y llevar en ellas un distintivo visible que exprese la propia pertenencia al Pueblo argentino. 3. Rezar diariamente un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por los gobernantes y por todos los que sirven al bien común de nuestro pueblo. 4. Decir y actuar siempre conforme a la verdad y la justicia, buscando infatigablemente la reconciliación y la amistad social. 5. Promover y defender la vida, sobretodo la del niño desde su concepción y la de todos los seres humanos hasta su muerte natural. 6. Vivir con responsabilidad el deber de la propia vocación en el matrimonio y la familia, y como estudiante, trabajador, profesional o funcionario público. 7. Cumplir las leyes laborales, las normas que rigen los actos comerciales y el pago de los impuestos, como corresponde a un honrado ciudadano. 8. Respetar las normas de tránsito, sobretodo la prioridad del peatón, el límite de velocidad, la no ingesta de alcohol y la señal de los semáforos. 9. Colaborar con la limpieza y el cuidado de los lugares públicos: calles, plazas, etc., arrojando los desechos en los recipientes dispuestos para ello. 10. Ser solidario en lo cotidiano: aportando capacidades propias y/o dinero; y colaborar activamente en las campañas por los damnificados en los casos de catástrofe
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